El equipo inglés es eliminado del Mundial de Clubes (4-3) en un partido intenso que llevó a la prórroga y con un enfrontamiento entre el técnico del City y el árbitro.
En otra noche trágica para el City, una de las que más esta temporada, y son unas cuantas, el equipo de Guardiola dijo adiós al Mundial de Clubes en la prórroga y ante Al Hilal, un nuevo rico en el tablero futbolístico y que se llevó por delante a uno de los grandes favoritos, quizá de los que más. Quedará para el recuerdo el gol de Marcos Leonardo en un estadio de Orlando teñido de azul. Tremenda gesta y tremenda pifia de un City al que ni los primeros pasos de Rodri ni los millones invertidos en junio le levantan de la lona.
Y eso que al City playero de este Mundial, alegre y desenfrenado, le había sentado muy bien la presencia de Reijnders en el torneo. El holandés es de una elegancia exultante. Trabaja atrás y resuelve arriba. Entre él y Aït-Nouri, que volvió a estar soberbio, se inventaron la acción por la banda izquierda que derivó en el gol de Bernardo, no sin antes una serie de rebotes -uno de ellos en la mano de Aït-Nouri, bastante obvia- que el árbitro no vio y el VAR no quiso ver.