Querían hacer historia y no se cansan de escribirla. España superó por primera vez una eliminatoria en la Eurocopa y disputará, 28 años después, unas semifinales del torneo continental de selecciones más prestigioso. Costó batir a la anfitriona Suiza, pero Athenea, desde el banquillo, revolucionó el partido. Y Pina sentenció la victoria con un gol de los suyos.
No fue un partido brillante para La Roja, pero cumplió y sigue su camino recto hacia Basilea. Berna se vistió de fiesta desde primera hora de la mañana y el escenario era inmejorable. Hubo sol y ambientazo a pesar de ser un día laboral. Todos los suizos iban uniformados de rojo y sabían que podían seguir haciendo historia. La marea se trasladó desde la Bundesplatz al estadio Wankdorf en manada. Los locales se hacían notar. Los españoles iban con clara desventaja.
Como era de esperar, Montse Tomé optó por el once de gala para el envite. No rotó ni con las apercibidas, Ona y Laia. Lo más destacado fue el regreso de Cata Coll bajo palos. Esther, que estuvo en el banquillo ante Italia, volvió al equipo. Suiza colocó sus piezas fiel a su estilo, con un fuerte bloque bajo. Beney y Schertenleib, eso sí, estaban preparadas para cazar cualquier balón que les llegara. Iba a ser un examen serio para las centrales viendo el físico de las dos atacantes. Ambas atesoraron la frescura de sus 18 años.