Xabi Alonso tiene la sensación de no haber hecho nada todavía, pese a haber logrado casi un pleno desde que llegó al Real Madrid. Pero su equipo sigue sin ser la obra de autor que prometió en su llegada para dar carpetazo a la indolencia de último Ancelotti. Llega al clásico con un favoritismo envenenado, como con el que fue al Metropolitano, de donde salió trasquilado. El conjunto blanco todavía no ha ganado convenciendo.
Pese a todo, Courtois sigue siendo el hombre más importante. Incluso por encima del francés, al que la Juventus anuló con un marcaje férreo. Nadie puede con el belga en un estado normal y es, ahora mismo, el que marca las diferencias en la previa a un clásico al que ninguno de los contendientes llega como desearía.
Es el portavoz del club y el verdadero líder del mismo, una figura que no ocuparán ninguno de sus compañeros con su solvencia. Fue el sostén del Real Madrid en los peores momentos contra la Juventus, que llegaron salpicados. La peor forma posible. Por eso, celebró el triunfo por la mínima con una pirueta, puños al aire y dando su tradicional vuelta de honor a modo de conjura con el Bernabéu.