Las protestas, un penalti a lo panenka y mucho más forman parte de una increíble victoria de Senegal sobre Marruecos, anfitriona del torneo.
Minuto 114, sí, 114, del tiempo reglamentario antes de la prórroga. Brahim se dirige a lanzar el penalti de la discordia después de una polémica planetaria y la amenaza de plante de Senegal. Tiene el gesto serio. La mirada enfocada en la portería. El madridista decide arriesgar y lanzar a lo Panenka. Mendy no se mueve. La pelota va mansa a sus manos. Error, prórroga, gol senegalés y drama en Marruecos y para Brahim.
La secuencia fue tremenda para el malagueño. Para unos había sido un héroe, para otros pasó a ser villano. Nada más acercase al banquillo, desolado, el propio técnico marroquí Regragui pareció reprocharle la acción. Luego, poco después, decidió sustituirle. Se fue entre silbidos. A Brahim se le pudo ver abatido, llorando, roto, incluso cuando subió al escenario para recoger el premio a máximo goleador del torneo: 5 tantos en 7 encuentros.