Luka Modric, con un tanto de penalti y una asistencia descomunal a Andrej Kramaric, lideró la goleada de Croacia sobre la República Checa (5-1), demostró que su edad (39 años) sólo es un número, y disfrutó de una victoria clave para su selección en el camino hacia el Mundial de Estados Unidos, México y Canadá 2026.
A Modric no se le acaba el fuelle nunca. Parece infinito. Pasan los años y su nivel no decae. Ni con el Real Madrid, ni con Croacia. Con nadie. Su tenacidad por mantenerse fuerte en la élite es encomiable y este lunes su selección disfrutó de otra lección del ‘mago’ balcánico.
Lo que vino después fue un asedio continuo en el que llegaron los goles de Perisic, otro viejo rockero que se niega a retirarse, y Budimir, también de penalti. El quinto tanto que cerró la manita fue obra de Kramaric, que completó su doblete con una asistencia mágica de su capitán, que ya era eterno, pero que quiere ser inmortal.