Verano de 2015, último día del mercado de fichajes. A horas de que se cerrará la ventana de traspasos, absolutamente todo el mundo daba por hecho el fichaje de David De Gea por el Real Madrid. El por aquel entonces portero del Manchester United iba a ser el sucesor de Iker Casillas, en una operación en la que Keylor Navas pondría rumbo a Inglaterra para ser ‘red devils’.
Un intercambio de cromos que se torció en el último momento. Los documentos no llegaron a tiempo y el fichaje no pudo concretarse en la ya conocida noche del fax. Según algunas fuentes, el Madrid se comprometió a pagarle una cantidad que rondaría los 10 millones de euros a De Gea si el traspaso no se completaba.
De nuevo con protagonismo y siendo uno de los porteros destacados de la temporada pasada en la Serie A -entrando con la Fiorentina a competición europea- De Gea renovó su contrato con el club hasta 2028 en lo que piensa que será uno de sus “últimos contratos”. “El club hizo un esfuerzo por retenerme, y les doy las gracias. me gusta todo aquí. Estoy muy contento”, expresó al medio italiano.
Sin vueltas de tuerca y con el pasado olvidado, a pesar de haber querido que su estancia en el Manchester United fuera “para siempre”, David De Gea no tiene la vuelta a la selección española como un reto a estas alturas. “No me quita el sueño -volver a la selección-. He jugado bastante con España y tengo recuerdos maravillosos. Estoy dando lo mejor de mí; si el seleccionador quiere llamarme en algún momento, aquí estoy”, reflejó el portero madrileño.