Un movimiento que se dio de rogar, impulsado por la renovación de Nico Williams por el Athletic Club, favorito a ocupar el extremo izquierdo ante el adiós de Leroy Sané.
Su incorporación sembró ciertas dudas. ¿Iba a encajar en el ecosistema de Kompany? ¿Valdrían la pena esos 70 millones invertidos en él? Pues el cafetero zanjó dichas dudas en un santiamén.
En su primera prueba de fuego: la Supercopa de Alemania. Cuatro partidos le bastaron a Lucho para festejar su primer título con el Gigante de Baviera. Un título que, por cierto, se cosechó gracias a él. Y es que anotó – en su único disparo a puerta – su primera diana oficial con el Bayern ante el Stuttgart. Que valió todo un trofeo.
Pero su presentación en sociedad sería en el Allianz Arena. En el estreno de un Bayern que defendía, tras recuperar su trono en detrimento del Bayer Leverkusen, Ensaladera ante un RB Leipzig con Xavi Simons en el once. Sin Musiala, a quien no se le espera hasta el próximo año, Luis Díaz formaría tridente junto a Olise y Kane.