Brasil dejó uno de los mejores partidos de los últimos tiempos. Es cierto que la canarinha ha pasado por horas muy bajas pero en esta cita contra Chile se vio a una selección capaz de imponer un ritmo alto y encadenar acciones de peligro sin cesar. Ancelotti empieza a meter mano en el equipo y se nota. El único inconveniente fue la falta de pegada en el arranque, que casi desespera al equipo ante de que Estêvão abriese el marcador.
Desde el primer momento los locales se hicieron el mando y llegaron por oleadas, con la verticalidad de Estêvão, Raphinha o Martinelli. También se sumaron jugadores de segunda línea y en la pelota parada se mostraron muy superior.
La última perla brasileña no se la llevó ni el Barça ni el Real Madrid. Surgió en Palmeiras y voló a Londres: fue el Chelsea de Enzo Maresca el que pescó al extremo, fichado por 34 millones de euros, con más ilusión que minutos en la élite europea. Un chico que juega como si conociera perfectamente las instrucciones para dejar huella en Europa. Para Ronaldo Nazário, no hay ninguna duda con él: “Estevao es como Lamine. Será una estrella del fútbol”, aseguró.