El Atlético aplastó al Real Madrid en el derbi del Metropolitano (5-2) porque jugó mejor.
Mucho mejor, incluso más de lo que evoca el resultado que bien pudo ser más abultado. La lírica llena las previas de este tipo de encuentros, las apelaciones a la emoción y la pasión inherentes a duelos de epidérmica rivalidad como este. Pero, en ocasiones, todo es más sencillo.
“Nos tiene que doler, pero igual es un daño positivo para el futuro”, responde Xabi Alonso. Frío, pese al calor que desprendía un Metropolitano en ebullición tras el 5-2. “No hay reproches al árbitro; lo que ha pasado ha sido independientemente del arbitraje, de alguna decisión concreta; ha sido una derrota merecida, hoy el equipo no ha competido al nivel que se requiere para estos partidos, contra estos rivales y tendremos que subirlo”, añade. Y zanja el análisis: “Nos ha faltado ritmo, intensidad; en los duelos, en los balones a espacios… hemos sido demasiado perdedores”.