De la Fuente lo tiene claro, me atrevo a leerle la mente incluso sin hipnosis de por medio: “Que el Mundial empiece ya”. Tiene talento a granel, futbolistas jóvenes y con hambre y, sobre todo, un equipo en el que da igual quién entre o quién salga de él. Más que un equipo es un reloj.
El 3-0 ante Serbia en la que debía ser la noche de la Finalissima confirma la buena pinta de la Selección española a dos meses y medio del inicio de la Copa del Mundo. Con humildad y el máximo respeto a los rivales, pero me da que todos pensamos más o menos como el seleccionador: “Que el Mundial empiece ya”.
España dio buena imagen desde el primer minuto y no solo por la nueva equipación, ese burdeos y blanco roto que está de moda ya por nuestras calles y, en versión chándal, incluso entre algún que otro DJ. Esas buenas sensaciones nacían en Rodrigo, continuaban en Pedri y encontraban una nueva alianza entre Llorente y Fermín, dolor de cabeza para Terzic por la banda derecha del ataque español.