Un imperial Bellingham puede con 135 millones de mexicanos

La vida puede ser maravillosa. El Mundial, lo es. No hay nada igual. Es pasión, entrega y sentir un país como tuyo.Gracias fútbol por existir, por llevar la pasión al límite y gracias a la victoriosa Inglaterra y a un México que peleó y jugó al fútbol como bien merece el país norteamericano. Dice adiós tras perder por dos goles a tres, pero dejando una enorme sensación de haberse dejado hasta la última gota de esfuerzo y fútbol.

México lo buscó, Inglaterra lo ganó casi sin buscarlo y todo por un Bellingham muy por encima de cualquiera de sus compañeros, argumento que valió para que la timorata Inglaterra se cite con Noruega en Miami el próximo sábado, junto con el buen partido de Pickford, amargando la noche a su bestia negra en la Premier, que no es otro que Raúl Jiménez.

Los indetectables movimientos entre líneas, esos con los que asombró en su primera temporada en el Real Madrid, han aparecido de nuevo y Bellingham vuelve a ser letal con sus apariciones en el área rival, tal y como pudo comprobar la defensa de México, que en ambas ocasiones dejaron la marca del madridista, que no perdonó a puerta vacía en ambos goles.

El Azteca y todo México se volvió loca, tanto que volvieron a descuidar la defensa de manera inexplicable. Salida precipitada de Rangel que termina derribando a un veloz y listo Gordon cuatro minutos después de la roja inglesa. Increíble, pero cierto. Kane no falla, pero todavía quedaba media hora por delante y una selección entregada a la causa.

Sin solución de continuidad, Kane mete la pata en su área (no es lo suyo) para cometer un penalti absurdo sobre Gutiérrez, que Raúl Jiménez transformó para apretar el partido de nuevo y encerrar más si cabe a Inglaterra alrededor de Pickford.

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