Mikel Merino, el héroe de los goles milagro

Mikel Merino volvió a aparecer cuando España más lo necesitaba. El centrocampista navarro, convertido ya en el gran revulsivo de Luis de la Fuente, salió desde el banquillo en el tramo final del encuentro y, apenas dos minutos después de pisar el césped, firmó el gol que clasificó a la selección española para las semifinales del Mundial 2026 tras imponerse a Bélgica por 2-1.

Con el partido completamente abierto y el billete a semifinales en el aire, De la Fuente recurrió a Merino en el minuto 86 para sustituir a Dani Olmo. La decisión volvió a resultar decisiva. En el 88′, Pau Cubarsí probó suerte con un potente disparo desde la frontal que parecía no entrañar demasiado peligro, pero el suplente belga Senne Lammens, que había entrado en la segunda parte por una lesión de Courtois, no consiguió blocar el balón y dejó un rechace franco dentro del área. Allí apareció Merino, siempre atento, para cazar el rebote y enviarlo al fondo de la red con el instinto de un auténtico depredador del área.

Llevaba un minuto y 56 segundos en el campo pero eso, para él, es un mundo. No necesitó más. Suficiente para reaccionar, para aprovechar el fallo de Lammens, que no es Courtois, y rematar a la red una nueva heroicidad. Para convertirse en uno de los futbolistas más decisivos de la historia de España. Para comer en esa mesa reservada para los grandes. Para Fernando Torres y el gol en 2008 que lo descorchó todo. Para David Villa y sus tantos que abrieron camino en Sudáfrica. Para Iniesta y el gol de su vida y el de todo el país que bordó la primera, y hasta ahora única, estrella en el pecho de La Roja. Para Oyarzabal y el zarpazo de Berlín. Para él.

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