Zinedine Zidane vuelve a casa. Cuatro años de una larga e interminable espera, en los que ha rechazado ofertas de grandes clubes europeos, han concluido en 2026. La leyenda gala fue anunciado como nuevo seleccionador francés, sucediendo a Didier Deschamps en el cargo. Su primer gran objetivo será devolver a la gloria a uno de los equipos que atesoran más talento del fútbol mundial. El camino arrancará el 25 de septiembre, en Turquía, en la liguilla de la Nations League.
El destino, tan caprichoso, ha decidido que su primer partido en suelo francés en su nuevo cargo sea ante Italia, selección contra la que disputó el último partido de su carrera como jugador y que terminó con una expulsión en la prórroga de la final del Mundial tras propinarle un cabezazo a Materazzi.
No por esperado deja de ser un anuncio histórico. Zidane lideró, en 1998, a una de las mejores generaciones de la historia de Francia. Ganó el Mundial, la Eurocopa y la ya extinta Copa Confederaciones. Tras un retiro internacional, volvió a lo grande en 2006. En aquel Mundial, fue imparable a partir de octavos hasta que se le cruzaron los cables contra Italia. Veinte años después, regresa a casa para liderar un proyecto ambicioso y con el que soñaba desde hace muchos años.